martes, 27 de mayo de 2014

DARDOS I

 
Foto: Cartier Bresson



Somos lombrices escarbando la tierra,
sólo hallamos humedad,
no hay nutrientes en esta vida arrastrada.
La metamorfosis, únicamente,
 se les concede a los  que mantienen la fe
de cruzar la alambrada.
 

Cae una lluvia recia
sobre la tarima del desencanto.
En las termas, calientan sus pies
las águilas
con el estómago lleno
de un  hambre insaciable.

16 comentarios:

elisa lichazul dijo...

agusanando la existencia nos la pasamos día tras día
somos lombrices solitarias insaciables


besitos y buena semana

Loam dijo...

Parecen pies, pero también han mutado: son garras.

Sandra Garrido dijo...

Eli, pues las aguilas están al acecho de tragar muchas lombrices.

Besos

Loam, Parecen aguilas pero son buitres carroñeros, pero con manteles blancos y con puntilla

Salud!!


Julito Chés dijo...

La ecología además de ser inmisericorde es real y nunca se ha visto que las lombrices venzan a las águilas.
Bueno, en los mundos poéticos a veces pasa, pero es que allí todo es posible.

Besos

elisa lichazul dijo...

jajaja, Sandra, al final hasta las águilas serán comida de las lombrices tarde o temprano
todos nos vamos pa'l patio de los callaos jajaja

besitos y mil gracias por tus huellas

Amapola Azzul dijo...

Hambre insaciable de paz.
Un beso.

Muy buen poema, enhorabuena.
Feliz semana.

David Mariné dijo...

Diana de pleno.
me encantó en poema.
abrazo.

Sandra Garrido dijo...

Acertada visión del poema Ches.

Un abrazo de los que salvan

Sandra Garrido dijo...

Amapola,

Yo también tengo esa hambre, pero estas aguilas la tiene de poder

Un abrazo

Sandra Garrido dijo...

Un fuerte abrazo David. Gracias por el eco

LA ZARZAMORA dijo...

Y más que habrá de llover,
porque tiene que llover,
y
bajo la neblina del desencanto
arrastrar al fango el hambre insaciable de tanta carroña.

Besos, Sandra.

Vivian dijo...

A mí no me gusta ser lombriz…¿Puedo ser un grillo?
¿Me dejarías vivir en tus macetas?

Sandra Garrido dijo...

Zarzaluz que llueva encanto y sonrisas y panes pal hambre
Besos

Sandra Garrido dijo...

Tu lombriz también, mariposa, no me seas ambiciosa. Ya te regalaré un violín pa que des la serena y te quedes agusto. Pero en la maceta del vecino en la mia te dejaré un saco pa que duermas pero el violín te lo dejas en el parque

Francisco J. Ortega dijo...

Somos comida para las águilas, el grande se come al chico, el poderoso al pobre...

Somos gusanos sobreviviendo al águila.

Besos y abrazos

Sandra Garrido dijo...

Francisco, así es. Ni más ni menos. Esta vida cada vez parece más una merienda de negros. Me has alegrado la mañana. Eres fiel a tus promesas ya tus amigos ya no has dejado un solo poema sin comentar. Muchas gracias por tu muestra ya constancia amigo. Te echaba de menos pero hay que tomarse descansos. Siempre viene muy bien renovarse .

Un fuerte abrazo