domingo, 13 de marzo de 2016

DESPOJOS

Llévame a los dulces suburbios que habitas,
te mostraré el enorme lunar de mi alma.
Llévame al paraíso de tus ojos,
al equinoccio de tu sombra, de tus manos,
haz que tiemble esta carne cuarteada.
Cávame y el gemido atrápalo en tu boca
no dejes que me escape en el aliento,
en la legión de hormigas que recorren mi vientre.


Bébeme. Soy mujer océano,
escupe el salitre adherido a mi entraña
y en la simbiosis de los cuerpos
hallaremos la paz.
Ya en silencio, con las cicatrices exhaustas:
alcanza la aurora sobre mi lecho,
la escarcha entre los dedos,
la humedad guardada para amanecer a tu lado
y regálame tu mundo de despojos.




André Kertesz






10 comentarios:

ℒ. dijo...

Leerte transporta a otro lugar...
Encantada de seguirte en este nuevo sitio.

Un abrazo.

P MPilaR dijo...

no. Ya no son despojos
es otra amanecida.



besos

Francesc Cornadó dijo...

Magnífico, apasionado, peligroso.
Un abrazo
Francesc Cornadó

patapalo dijo...

Bienvenida de nuevo mujer océano.

Que la marea llene de azul los despojos de tu vida...

lunaroja dijo...

Sandra, qué preciosa imagen la de las cicatrices exhaustas! me encanta como escribes.

Julio dijo...

Admirables despojos, Sandra. Un abrazo.
Salud.

Julio Francisco Alcalá dijo...

Tus versos, chispas de emoción, en la oscuridad.
Elocuentes.

mailconraul dijo...

Dejaremos que se nos escape el gemido para que nos descubran los atardeceres, porque el beso nunca es ciego ni el amor sordo.
Al final, al límite de lo exhausto, los despojados son los que mejor se obsequian...

María Socorro Luis dijo...


Como entrega, ofrenda, oración y súplica. Todo amor

Cariños

Sandra Garrido dijo...

Agradezco el calor recibido y la bienvenida