viernes, 31 de agosto de 2007

Vacía la taza

El maestro japonés Nan-in recibió a un profesor de filosofía.
Nan-in sirvió té, colmó la taza de su visitante y continuó vertiendo.
El profesor la contemplo rebosar hasta que ya no pudo contenerse:
-¡Deténgase! ¡ Esa taza está colmada, ya no entra más!
Nan-in dijo:
-Como esta taza, estás colmado por tus propias opiniones y especulaciones ¿Cómo te podría yo mostrar el zen si no vacías antes tu taza?

Fragmento de Un pájaro al viento
La sabiduría del zen


OSHO



I

Pregunta sin punto final
sólo suspensivos
los puntos
se suspenden,
ávida de llenarse
se desborda.

El saber no sabe
ni de silencio
ni de expansión,
siempre huecos
amurallan
la pupila del niño.

Deambula lejano el todo
de esta parte.



II



Vertida en mí
se vacía el cántaro.
Dejo de ser
me acerco al yo
y soy.

Noctívago el ancestro
difícil discernir.

¿Para qué?

Rebosan las inquietudes
en la gula del saber
insípidos manjares.

Encrucijada.




2 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Encrucijada muda.
El sol escribe
sobre el áspero mar
espejos del grito.

Y la noche espera
la tregua.

Y el corazón riela
su soledad.

Tu Viktor

Sandra Garrido dijo...

Allí se extingue
la sombra
entre una oscuridad justiciera
dejamos de ser eco
y somos.

La mente de plástico

se aleja

el artificio
sólo sirve de barrera.



Gracias Viktor por permitirme este espacio
, este eco que retumba y envuelve
y deja al "yo" expandirse.

Un abrazo manito
Sandra.