miércoles, 12 de marzo de 2014

El adios obligado 2


Se resiste a tomar un equipaje a medias,
el tren debe esperar la hora exacta.
No cabe en sus asientos
un ápice de dolor,
la huída nunca fue fructífera,
ser huésped de la vida es pasajero. 

Llegarán gaviotas anunciando su festín.
Este tren con rumbo a las mareas.                 





(La memoria azota y este mes soplamos una vela más aunque ya no estés aquí, siempre dije que muere quien no es recordado)

8 comentarios:

mailconraul dijo...

La inmortalidad es frágil cuando se habla de recuerdos.

Sandra Garrido dijo...

No es tan frágil sólo depende de uno mismo o del alzheimer. Mientras pueda mantenerlo vivo lo haré, aunque hayan pasado ya seis años que no está... tal vez estoy alargando el tiempo no vivido a su lado y eso si que no se puede recuperar

patapalo dijo...

Y aunque los pulmones se cierran como las alas de mariposa siempre queda un rastro azul en los dedos de quienes fueron a tocarla...

Bonito recuerdo. Un beso.

Sandra Garrido dijo...

Mi querido Jota, cada vez que vienes me iluminas los ojos, como la mariposa cuando abre sus alas.
Pero así nos llegó la notica, sabiendo la vida de la mariposa.

Un besazo

elisa lichazul dijo...

pasajeros a eso nos reducimos Sandra
así de crudo , así de cierto

besitos y buen viernes

Amando García Nuño dijo...

No solo es pasajero (a ser huésped de la vida me refiero) sino que a menudo te deja ahí de inquilino. Y el alquiler tiene un alto precio...
Abrazos, siempre

María Socorro Luis dijo...

Pasajeros sin destino, a ciegas y ensimismados...

Abrazos también

Francisco J. Ortega dijo...

Así es: sólo muere el que no es recordado, si recordamos a alguien, si lo pensamos, siempre vivirá en nosotros, y de alguna manera no morirá.
Estamos aquí efímeramente, a veces no entiendo el porqué de tantos remilgos. Vive, ama, folla, rie, llora, SIENTE.
Un fuerte abrazo