sábado, 30 de agosto de 2014

PAISAJES




Con todos los paisajes recogidos en tus manos acaricias mi piel.
Hemos retenido una vida en la mirada, derramado las derrotas,
ya vacíos,
disponemos sobre calendarios ocres una desmemoria.
Sólo adivino mis recuerdos en tu carne,
los centímetros de placer que ama mi boca.
Compartirnos,
sin amarras ni lastres que nos sumerjan al abismo .
Superficie trémula que arde al contacto de tus ojos.

La palabra nos penetra.
La palabra dada no es de nadie;
sólo un órgano que late sobre las teclas de la espalda,
un orgasmo sin dueño que huye correteando por el vientre.
Acércate a mi verbo y enséñame a vivir sin desaguaces.

17 comentarios:

poemas lichazul dijo...

así es ,las palabras son del viento y se cuelgan en el instante como deseos por si alguien repara en ellas
cuando ello ocurre
entonces el verbo se conjuga completo

besitos y buen fin de semana Sandra

Azzul. dijo...

Los dos paisajes son bellos.

Besos.

Vivian dijo...

Vaya paisaje!
Y sí, la palabra dada no es de nadie. Esa que nos penetra, la que conoce nuestro lado débil (que los demás desconocen), la que nos arrebata mientras un gato juega al suicidio sobre el tejado.
Usted anda inspirada, creo que esos baños en cavernas le están volando los pajaritos y las musas, y se vuelve única, dramática…especial.
Besos Mariposa!!!
Ah, viste? Vine a verte, para que el blog no sea un solar invadido por las hiedras!
TQ

Vivian dijo...

Ñam-ñam...(Vivian triturando el verso, domando la imaginación)

Sonsoles dijo...

Me has matado con la última frase.
Grande!
Besitos

Francisco J. Ortega dijo...

Hola Sandra!
He entrado en Blogger para leerte, y empecé donde lo dejé... y cuando he llegado a la pérdida de tu hermano, he seguido leyendo pero no me apetecía comentar más, hubieran sido comentarios vacíos...
Seguiré entrando a leerte...

Un abrazo fuerte!

patapalo dijo...

Libre, como los días sin amarras ni lastres, sin memoria ni recuerdo, en una playa casi desierta, esperando la venganza del mar como un animal herido que se arrastra por la arena,desde aquí te lanzo mi abrazo.

Sandra Garrido dijo...

Eli, te doy mi palabra y me quedo con la tuya, porque no hay nada más hermoso que compartirla. Besos corazón.

Sandra Garrido dijo...

Amapola, Gracias bella.

Sandra Garrido dijo...

Viv, unas cervecitas para celebrar tu visita? dejamos al gato en el árbol y llamamos a los bomberos para que apaguen nuestro incendio antes del suicidio... la tranquilidad me ha sentado bien, tanto que no he escrito ni una palabra jajajaja, el día que enucentre la paz tal vez se agote la musa? ya sabes culo inquieto mente activa.
Que te quiero a capazos a pesar de tanta distancia.
Besos

Sandra Garrido dijo...

Sonsole, resucita pero ya, que no podría vivir sin esa sonrisa, jajajaja. Un besazo

Sandra Garrido dijo...

Francisco, me alegro de verte de nuevo, ya sé las circunstancias, y ya sabes que necesito desahogo en la escritura y el compartirlo es una forma de sentirme arropada. Un beso

Sandra Garrido dijo...

Jota,
Libre y leve como un puñado de paja sin más pretensiones que sentir, que amar, que aprender a vivir y agarrar el ahora.
Si estás en una playa, empápate, calate hasta los huesos, descubre su mundo submarino y ese silencio en el que sólo nos acompaña la respiración... ya habrá tiempo para el invierno, el atardecer, y el frío.
Me ha alegrado mucho encontrarte, siempre te eché de menos.
Besos

mailconraul dijo...

En el desguace de los ojos encontraríamos el amor que se siente por las viejas heridas.

Cada vez más alto (tu verso se eleva y ya está cerca de las nubes).

María Socorro Luis dijo...


Como siempre, la belleza y la profundidad en tu poema de hoy, de altos vuelos, como te dicen por ahí.

Mi largo abrazo de siempre.

Sandra Garrido dijo...

Eso me da miedo. Elevarme a las nubes puede traer consecuencias traumáticas pero de huesos digo.
Gracias por aparecer, eres como la muleta en mis poemas, sin tus comentarios están cojos.

Muak Raul

Sandra Garrido dijo...

Soco, la calma, la tranqilidad, y a veces una buena armadura. Esa me llevan a estos estados. Un beso multiplicado por mil