lunes, 6 de octubre de 2014

TROZOS

 
Foto: Harold Feinstein
 
 

-Quisimos demasiado y se agotó el adverbio
Quisimos tanto que fue tampoco
Y los caminos se desmembraron en puntos suspensivos…



 

 

 

-Acostumbrada a romperme en un verso 
o mejor en dos verSOS
que auxilien a ésta que habita en sus infiernos.

 



 
 

 

-Me gusta jugar, tirarte una pelotita
que vayas tras ella
y me la entregues en la mano mientras ronroneas.
 
 

 
 
 

 

-Buscas mi boca como si me hubiese atragantado de sílabas
Y quisieras con tu lengua  escribir un poema.

 
 
 
 

 

 
-Arribaré por el extremo de tu cintura
y terminaré anclada
en la profundidad de tu ombligo.
 

 
 
 
 
 

 

-Para una eternidad yo ya tengo mi instante.

 

 


6 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

Cada estrofa bien vale un poemario extenso.
Salud
Francesc Cornadó

Julito Chés dijo...

Eres rica en lo fundamental.
Muy rica.

Felicidades.

Azzul. dijo...

Precioso Sandra, Enhorabuena. Un beso.
Feliz semana.

María Socorro Luis dijo...

enhorabuena. Intensos y hermosos tus instantes.

Abrazolargo

poemas lichazul dijo...

así cada una de las gemas que dejas como señuelos para el deleite de los sentidos
puro amor del bueno

precioso Sandra
besitos

mailconraul dijo...

- Sobre todo, me agota el adverbio que profana el amor.

-Todo infierno tiene un propósito, pero dudo que la decencia de algunos versos sirva a algún fin.

-¿Cómo se llama ese juego en el que se ronronea con las pelotitas en las manos?

-El poema es algo que puede obstruir la boca y no dejar ningún lugar a la lengua del beso.

-Siempre me ha parecido que las embarcaciones dormían placenteramente como si se dejaran llevar por las olas de un letargo...

-¿Qué hacer con el instante? ¿qué hacer con la eternidad?