viernes, 22 de mayo de 2020

LEVEDAD


FOTOGRAFIA: Toni Frissel 

Vientre. Cigoto. Átomo.
Nada.

Regreso al agua,
regreso al inicio;
al brote germinado en la tierra agrietada.

Oscuridad. Espacio. Vacío.
Nada.

Levedad, mujer-hoja.

Con los ojos cerrados escucho la ciudad;
un crujido, un llanto de aceite,
se acelera el pulso y la respiración entrecortada.
Un corazón fatigado envejece la ciudad,
su eco un ronroneo,
todo se cubre de raíces
un cableado grueso y oxidado
conduce el ramaje de las palabras,
las cañerías chillan
un circuito contaminado
el ser una mancha.

Ya es vicio.

Pereza. Gula. Soberbia.
Nada.

Pesa la vida. Mujer-acero.
Con los ojos abiertos. Huyo de la ciudad.
Huyo del ruido.

Me adivino embrión en mitad de la nada.

4 comentarios:

lunaroja dijo...

Oh, un poema diferente al registro que tienes,o al menos eso me parece. Hay un giro sutil, que me encanta.
Un poema que pareciera nacer desde el incosciente,que declara,que sentencia.

Muy bello!
Un beso.

Francesc Cornadó dijo...

"Un corazón fatigado envejece la ciudad,"
Es un verso de auténtica antología, te felicito.
Saludos
Francesc Cornadó

g dijo...

El traqueteo de la ciudad nubla los sentidos y confiere a lo vivido un vapor somnoliento del que urge fugarse. Yo siempre grito ¡Casa! para salvarme.

P MPilaR dijo...

Por eso.
Porque pesa la vida
Porque la ciudad no sabe de corazones ni fatigas

Sandra: espléndido!
Un beso