Foto: Chema Madoz
Fue tan conciso
como el repiqueo de las campanas
fuera de misa.
La muerte anunciada,
justo cuando alzaban el vuelo
las golondrinas.
Anunciaron un
adiós y un silencio,
el quiebro de la palabra
muerta de espera y ahogo.
Tanto tiempo cerrados que al abrir la boca olieron su podredumbre.




