Foto: Harold Feinstein
-Quisimos demasiado y se agotó el adverbio
Quisimos tanto que fue tampoco
Y los caminos se desmembraron en puntos suspensivos…
-Acostumbrada a romperme en un verso
o mejor en dos verSOS
que auxilien a ésta que habita en sus infiernos.
-Me gusta jugar, tirarte una pelotita
que vayas tras ella
y me la entregues en la mano mientras ronroneas.
-Buscas mi boca como si me hubiese atragantado de sílabas
Y quisieras con tu lengua escribir un poema.
-Arribaré por el extremo de tu cintura
y terminaré anclada
en la profundidad de tu ombligo.
-Para una eternidad yo ya tengo mi instante.




