martes, 26 de mayo de 2015

TRANSICIÓN Y TRANCE

No se oyen voces.
No vienen nuestros muertos a visitarla.

O tal vez si.

Ayer me dijo que había alguien más
en la habitación.

Los frutos de la morfina y el sedante
comienzan a madurar
y todo el suelo
va despedazándose lentamente.

Los licores no prenden
y la mecha esta bajo mínimos,
una llama incandescente
aviva la esperanza agónica.
Porque los sueños
no pueden tenderse
con pinzas débiles
cuando azota el vendaval.

6 comentarios:

Julito Chés dijo...

Hemos de aceptar lo débiles que son siempre las pinzas.
Un abrazo.

David Mariné dijo...

este me lo guardo para mis tardes de geriatría. me gustó mucho Sandra, muchísimo, los últimos versos son inmensos.
un fuerte abrazo guapa.

lunaroja dijo...

es impresionante..sencillamente, es todo tu dolor al desnudo,y todo tu talento para dejarnos maravillados.

Sandra Garrido dijo...

Chés, David, Luna... mi abrazo inmenso.

No sabéis hasta que punto me hacéis bien,
esta poesía para mí MUY NECESARIA.

Verter el dolor en la escritura es mi versoterapia particular.

patapalo dijo...

Ojala el último pensamiento antes del sueño sea siempre bonito.

Un beso enorme Sandra.

María Socorro Luis dijo...

Despues, será la luz, Sandra? Esperemos que sí. Besosbesos